La IA al servicio de la Memoria, Verdad y Justicia.

Argentina ha construido a lo largo de varias décadas una política de Estado basada en la Memoria, Verdad y Justicia, en especial para abordar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983). Uno de los mayores desafíos de estas políticas es la restitución de la identidad de cientos de niños y niñas apropiados ilegalmente en aquellos años oscuros. Gracias a la incansable labor de las Abuelas de Plaza de Mayo, ya se han recuperado 139 nietos, pero casi 300 personas siguen viviendo sin saber su verdadero origen. Ante el paso del tiempo surge una nueva aliada en esta búsqueda: la inteligencia artificial.
En ese sentido, en febrero de 2025, Abuelas de Plaza de Mayo firmó un convenio de colaboración con la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la empresa tecnológica argentina Quantit. Este acuerdo tripartito –entre un organismo de derechos humanos, una universidad pública y el sector tecnológico nacional– tiene como objetivo orientar la investigación y el uso de herramientas de IA en la búsqueda de los nietos y nietas apropiados durante la Dictadura Cívico-Militar (1976-1983). Se trata de una iniciativa sin precedentes que consolida una alianza virtuosa entre el saber acumulado de Abuelas, la excelencia científica de la UBA y la innovación de una empresa nacional especializada en inteligencia artificial.
Inteligencia artificial para acelerar la búsqueda de los nietos
La incorporación de la IA en las investigaciones de Abuelas promete agilizar y potenciar procesos que hasta ahora eran manuales y lentos. En primer lugar, se trabajará en digitalizar todos los documentos y archivos acumulados en décadas de búsqueda. En ese sentido, Abuelas de Plaza de Mayo posee un extenso acervo de información: denuncias, legajos, recortes periodísticos, listas y cartas que han sido recopilados caso por caso. Convertir ese material físico en datos digitales es un paso fundamental para poder aplicar algoritmos avanzados. Una vez digitalizados, los sistemas de IA podrán identificar elementos clave y extraer información relevante de cada documento, por ejemplo: nombres de personas, fechas de nacimiento, direcciones, lugares de detención y otros datos filiatorios. Este tipo de extracción automatizada permitirá cruzar datos como nunca antes, encontrando posibles coincidencias o patrones entre casos que antes hubieran pasado inadvertidos.
Otra aplicación concreta será la clasificación automática de documentos vinculados a cada investigación. La IA puede agrupar cientos de archivos por temática, por familia o por línea de tiempo, facilitando a los equipos de Abuelas la organización de la información y la estructuración de cada caso. Mediante algoritmos de machine learning, es posible detectar patrones en grandes volúmenes de datos y así sugerir conexiones entre fragmentos de información desperdigados. Por ejemplo, si en varios documentos aparecen ciertos apellidos, fechas o lugares en común, las herramientas inteligentes podrán señalarlos para que los investigadores humanos los analicen en detalle. Del mismo modo, se espera desarrollar módulos de IA que ayuden a priorizar casos: analizando las características de los 139 casos resueltos hasta hoy y de los restantes, el sistema intentará señalar qué búsquedas tendrían mayor probabilidad de éxito si se abordan primero.
Sin embargo, es importante destacar que en ningún caso la IA reemplazará el criterio humano ni los métodos probados de identificación. Los desarrolladores y científicos involucrados han enfatizado que estas herramientas actuarán como asistentes tecnológicos, no como jueces infalibles y la última palabra la seguirá teniendo la prueba genética que ha sido la base de cada restitución de identidad hasta ahora. Por todo lo expuesto se trabajará con extrema prudencia: la IA al servicio del equipo humano, y no al revés.
Estado, ciencia pública y trabajo interdisciplinario
El convenio entre Abuelas, UBA y Quantit también pone de relieve la importancia del rol del Estado y la ciencia pública en esta iniciativa. La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, una institución pública de prestigio internacional, aporta al proyecto un equipo de académicos y expertos en inteligencia artificial del más alto nivel. Esta pluralidad garantiza un enfoque interdisciplinario, donde confluyen conocimientos de ciencia de datos, informática, derecho, historia y genética.
Este hecho histórico ejemplifica cómo la ciencia pública aplicada, con el apoyo del Estado, puede ponerse al servicio de las causas más nobles. Es un triunfo de la interdisciplinariedad: informáticos trabajando con archivistas, abogados con ingenieros de datos, genetistas con sociólogos. Todos aportando su saber a una misión común que nos trasciende como individuos. El fruto esperado de este trabajo mancomunado será no solo encontrar a esos nietos y nietas que falta abrazar, sino también dejar capacidad instalada para que las próximas generaciones cuenten con herramientas e información organizada para mantener viva la memoria.
Otras aplicaciones posibles de la IA en políticas de derechos humanos
El uso de la inteligencia artificial en el ámbito de Memoria, Verdad y Justicia no se limita a la búsqueda de identidades. Existen múltiples áreas donde estas tecnologías podrían contribuir a fortalecer las políticas de derechos humanos en Argentina, siempre bajo la premisa de ser herramientas de apoyo ético:
- Análisis de archivos históricos: Gran parte de la historia del terrorismo de Estado está guardada en archivos: documentos desclasificados, legajos de organismos de seguridad, expedientes de la CONADEP, recortes periodísticos y registros de la época. La IA permite procesar y analizar enormes volúmenes de información histórica de forma rápida. Por ejemplo, ya se están aplicando algoritmos de reconocimiento óptico de caracteres (OCR) y aprendizaje automático para leer documentos antiguos que solo existían en papel o microfilm, extrayendo nombres, fechas y hechos relevantes.
- Organización de causas judiciales: Desde la anulación de las leyes de impunidad en 2003, Argentina ha llevado adelante cientos de juicios por crímenes de lesa humanidad. Muchas de estas investigaciones se agrupan en megacausas que abarcan decenas de centros clandestinos, centenares de víctimas y numerosos imputados. La complejidad logística y documental de estos procesos es enorme: testimonios, pruebas documentales, peritajes y resoluciones que pueden sumar miles de páginas por causa. En este contexto, la IA puede ser una aliada para gestionar grandes volúmenes de datos judiciales. Asimismo, algoritmos de análisis de datos pueden ayudar a relacionar información dispersa: por ejemplo, asociar el nombre de un represor con todos los casos donde fue mencionado, o mapear todas las apariciones de un centro clandestino en documentos para reconstruir su actividad.
La experiencia argentina en materia de derechos humanos siempre se ha caracterizado por unir la memoria histórica con la innovación, desde las primeras identificaciones genéticas hasta los juicios informatizados del presente. La apuesta por la inteligencia artificial en las políticas de Memoria, Verdad y Justicia refleja esa misma convicción: poner la tecnología al servicio del pueblo y de la justicia social. Lejos de deshumanizar los procesos, estas herramientas buscan agilizar la búsqueda de la verdad para que llegue a tiempo.
