El INTA frente al ajuste: trabajadores luchan contra los recortes y el cierre de agencias.

Una movilización de trabajadores del organismo frente a la sede central protestó contra el cierre de agencias de extensión, la falta de paritarias y los planes de ajuste en un organismo de gran importancia para los productores, especialmente los más pequeños. La pérdida de presencia territorial sería de gran perjuicio para quienes producen en zonas alejadas de los grandes centros urbanos.
En una movilización masiva frente a la sede central en la avenida Rivadavia, a metros del Congreso, trabajadores del Instituto Nacional Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) lograron el pasado jueves 27 de febrero que se haga el llamado a paritarias para los trabajadores del Estado -durante 2024 los aumentos salariales en este sector fueron de un 73% frente a una inflación de 117%- aunque todavía falta saber sobre el futuro de los 3000 contratos de trabajadores que se vencen este viernes. La protesta también fue contra el plan de ajuste que busca cerrar 41 agencias de extensión y una estación experimental. Además, se rumorea desde hace algunas semanas que el Gobierno busca integrar al INTA con otras instituciones del sistema científico-tecnológico argentino como el INTI y la CONAE, organismos disímiles y con diferentes objetivos.
La actual dirección del INTA tiene un Consejo Directivo a cargo de definir la estructura del organismo y la continuidad de los trabajadores. Los miembros de este consejo que representan al Gobierno propusieron el cierre de las agencias de extensión, la puesta en disponibilidad de los trabajadores que cumplen funciones allí y el cierre de los institutos de la pequeña agricultura familiar. Esto podría implicar el despido de 1250 trabajadores en todo el país.
Además, la gestión encabezada por Nicolás Bronzovich propuso que a fin de este año los trabajadores del INTA no superen los 4500, cuando hoy son 6200. La razón de ser del INTA está en su vinculación con el territorio y poder tener llegada a productores pequeños, que sin las herramientas que brinda el Estado no podrían acceder a nuevas tecnologías y técnicas de producción que aumentan su productividad, la soberanía alimentaria y la salud de la población.
Durante la marcha de protesta, TSS pudo hablar con Mario Romero, secretario general de APINTA, quien dijo: “El trabajo no sería el mismo si no hubiera una estación experimental cerca de cada productor. Si se pierde la presencia territorial, no habrá asistencia a los técnicos en el territorio. Los pequeños productores no se pueden acercar a una estación experimental en la capital de la provincia. Yo soy de Chubut y mi estación experimental tiene asiento en Trelew, y tenemos una agencia de extensión que está en Río Mayo, a 700 kilómetros. Un pequeño productor no puede recorrer esos 700 kilómetros para buscar a un técnico que le ayude con un problema, eso sería abandonar al productor. Además, el INTA tiene presencia territorial, lo que crea soberanía porque estamos en lugares de frontera. Y el 70% de las frutas y verduras que se consumen en Buenos Aires vienen del cordón periurbano, son pequeños productores que son asistidos por el INTA y hoy están acá en la calle con nosotros porque saben la importancia que tiene”.
La fusión de los organismos de ciencia y tecnología que planearía el Gobierno estaría lejos de ser conveniente, según Romero, ya que «se perderían identidad y objetivos». El INTA tiene proyectos en común con estas instituciones, eso ya un hecho. La Ley Bases, que ellos mandaron, dice que no se pueden desaparecer el INTA ni los demás organismos de los que se habla, y que tampoco se los puede intervenir, estarían yendo contra sus propias leyes. Si nos fusionan vamos a terminar siendo un organismo muy chiquito y con muy poca presencia territorial”.

Matías Alonso
Agencia TSS - UNSAM