Argentina y la regulación de la Inteligencia Artificial: un paso hacia el futuro tecnológico.

Argentina no es ajena al debate sobre cómo regular la Inteligencia Artificial (IA), en línea con las discusiones que ya se están llevando a cabo a nivel global. Con varios proyectos de ley en discusión, el país busca encontrar un equilibrio entre fomentar la innovación tecnológica y garantizar un uso responsable y ético de estas herramientas. Esta situación no es exclusiva de Argentina, ya que en todo el mundo los gobiernos están lidiando con el mismo reto: cómo regular una tecnología en constante evolución sin sofocar su potencial.
Recorrido histórico
El interés por regular la tecnología no es nuevo. Argentina ha tenido antecedentes en la regulación de avances tecnológicos, como ocurrió con la Ley de Protección de Datos Personales sancionada en 2000, que fue una de las primeras de su tipo en América Latina. Este marco regulatorio sentó un precedente en la protección de la privacidad en el entorno digital. De manera similar, la regulación de la IA busca no solo garantizar el uso ético de la tecnología, sino también evitar que las innovaciones generen desigualdades o amenazas a los derechos humanos, como ha ocurrido históricamente con otros desarrollos tecnológicos sin control adecuado.
Desde la implementación del Plan Nacional de Inteligencia Artificial (ArgenIA) en 2019, Argentina ha impulsado diversas iniciativas gubernamentales, como la creación del Centro Argentino Multidisciplinario de Inteligencia Artificial (CAMIA) y la adopción de recomendaciones internacionales en materia de ética en IA. Estos esfuerzos evidencian que la regulación de esta tecnología no es un hecho aislado, sino un paso dentro de un proceso continuo que busca equilibrar el avance tecnológico con el compromiso de un desarrollo responsable y ético.
Los Proyectos de Ley en Debate
En el Congreso argentino, se presentaron al menos siete proyectos de ley que abordan diferentes aspectos de la IA. Entre los más destacados está el proyecto de ley presentado por Jimena Latorre (UCR/Mendoza) y Facundo Manes (UCR/BsAs), que busca modificar la Ley Nacional 25.467 para incorporar principios rectores de diversidad, inclusión, paz y justicia en el desarrollo de sistemas de IA. Este proyecto también propone registrar los sistemas de IA bajo la supervisión del Gabinete Científico y Tecnológico (GACTEC), otorgándo la facultad de detener investigaciones si se considera que amenazan los principios establecidos.
Otro proyecto importante es el de Victoria Morales Gorleri (PRO/CABA), que regula el uso de la IA en el ámbito educativo. Su enfoque se centra en la transparencia, la protección de datos y la mejora educativa, con una propuesta para la creación de un marco normativo dentro del Consejo Federal de Educación. Este proyecto también destaca la importancia de la formación continua de los docentes en el uso ético y pedagógico de la IA
El proyecto presentado por Juan Fernando Brugge (HCF/Cordoba) introduce una serie de principios claves como la transparencia, la equidad y la no discriminación. Una de sus características principales es la obligación de realizar una evaluación de impacto sobre derechos humanos, a cargo del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Este enfoque clasifica los riesgos asociados a los sistemas de IA, desde inaceptables hasta leves, y propone sanciones proporcionales según el nivel de peligro detectado
Por su parte, el proyecto de Anahí Costa (UxP/Catamarca) pone énfasis en los principios de proporcionalidad, seguridad y protección. Este marco busca garantizar la evaluación de riesgos en el desarrollo de sistemas de IA, priorizando la transparencia y la prohibición del uso de estas tecnologías en situaciones que puedan comprometer los derechos humanos. Además, establece la creación de una autoridad de control que se encargará de supervisar el cumplimiento de estos principios, promoviendo la alfabetización ética y mediática sobre el uso de la IA
Un Contexto Global de Regulación
Argentina no es el único país que enfrenta este desafío. En la Unión Europea, el enfoque regulatorio ha sido más intervencionista, con la creación de un Reglamento de IA que clasifica los riesgos de los sistemas según su impacto en los derechos humanos, la seguridad y la equidad. Sin embargo, muchos en la industria tecnológica local ven este tipo de regulaciones como un obstáculo para la innovación, favoreciendo en cambio enfoques más flexibles como lo son las implementaciones en países del G7, donde se utilizan “sandboxes regulatorios” para probar nuevas tecnologías en un entorno controlado. antes de establecer regulaciones más rígidas
El Futuro de la IA en Argentina
Si bien el país cuenta con talento altamente calificado y una capacidad energética considerable, problemas macroeconómicos como la fuga de talentos y las restricciones financieras dificultan la atracción de inversiones a gran escala. El presidente Javier Milei ha expresado su interés en posicionar a Argentina como un líder global en tecnología, pero aún no se ha presentado un plan oficial concreto que aborde los desafíos regulatorios, económicos y de infraestructura necesarios para lograr esta meta. Lo que está claro es que cualquier marco regulatorio que se adopte deberá ser flexible, adaptable y orientado a mitigar riesgos sin frenar la innovación.
Reflexión final
El debate sobre la regulación de la IA apenas comienza, y los proyectos de ley presentados reflejan la complejidad del tema. Argentina debe encontrar su propio camino entre las regulaciones intervencionistas de Europa y los enfoques más liberales de Estados Unidos, adaptándose a su contexto local y considerando su potencial como futuro hub tecnológico en América Latina. Este momento clave ofrece una oportunidad única para establecer un marco que no solo impulse la innovación, sino que también proteja los derechos humanos y fomente un desarrollo equitativo y sostenible de la inteligencia artificial.
